|
Estados Unidos tiene una
enorme variedad de características físicas y una
amplia diversidad de flora y fauna, las cuales se
recogen de forma más amplia cuando se trata cada
estado por separado.
Historia
geológica de las regiones fisiográficas
La forma del
territorio que presenta Estados Unidos es resultado
de la tectónica de placas. La parte más antigua del
continente es el escudo Canadiense, o meseta
Laurentina, una masa granítica y de rocas similares
que subyace en el este de Canadá y en el noreste de
Estados Unidos; se formó en tiempos del precámbrico.
Los márgenes del antiguo continente son más
complejos en su estructura, y comprenden, entre
otras, zonas de granito, rocas del fondo oceánico
más oscuras, rocas volcánicas de grano fino y
sedimentos oceánicos endurecidos.
Tras la
formación del escudo siguió un periodo de calma
orogénica. La erosión redujo el continente montañoso
a una llanura baja, por lo que los mares contiguos
lo colmataron con espesos sedimentos. Al final del
periodo, grandes bosques cubrían la superficie y el
aporte de materia orgánica a los sedimentos permitió
la formación de vastas capas de carbón y petróleo.
Historia
geológica de las regiones fisiográficas - Actividad
geológica y calma
El periodo de
inactividad orogénica terminó cuando, tras el
periodo carbonífero, los continentes de Laurasia y
Gondwana chocaron, hecho que se evidencia en los
montes Apalaches. El levantamiento de la superficie
terrestre y la posterior erosión dejaron al
descubierto antiguas rocas graníticas desde Nueva
Inglaterra hasta Alabama. Al oeste, las capas de
rocas sedimentarias jóvenes todavía permanecieron en
la superficie, formando extensas cordilleras y
valles. Más hacia el oeste y norte, plegamientos
menos intensos crearon amplios domos y cuencas.
Tras la
colisión que dio lugar a los Apalaches, el
continente cambió el sentido de su desplazamiento y
se dirigió hacia el oeste. El océano Atlántico
empezó a ampliarse y en toda la parte oriental de
Estados Unidos se inició un periodo de calma
geológica. Los Apalaches empezaron a erosionarse y
sus sedimentos se acumularon en las Grandes Llanuras
del centro del continente, en las llanuras costeras
del Atlántico y del golfo de México. Mientras tanto,
la colisión del continente con la placa del Pacífico
dio lugar a nuevas alineaciones montañosas en el
oeste: los sedimentos arenosos de las Grandes
Llanuras fueron levantados formando las montañas
Rocosas (Rocallosas), mientras que los movimientos
de rocas a lo largo de grandes fallas formaron
sierra Nevada en California, la meseta de Wasatch en
Utah, diversas alineaciones montañosas en Nevada y
la cordillera Teton en Wyoming. El territorio de
Arizona y el sur de Utah fueron levantados y los
ríos excavaron cañones en los niveles de rocas
sedimentarias.
Historia
geológica de las regiones fisiográficas - Efectos
del clima
En el pleistoceno se
produjeron los periodos glaciares. Al menos cuatro
veces durante un millón de años se formaron grandes
casquetes de hielo en el este de Canadá y en las
montañas del oeste. El movimiento del hielo erosionó
el suelo y el lecho de roca de Canadá y el norte de
Estados Unidos, depositando el material más al sur.
Los lagos alineados y las rocas expuestas de Nueva
Inglaterra y el norte de Minnesota son resultado de
la acción glaciar; también Long Island y el cabo Cod
son inmensos depósitos glaciares. Hoy, el nivel de
las llanuras marca los lechos y las playas de los
lagos de la era glacial. Las tormentas de polvo de
esta época dejaron depósitos espesos de loes (partículas
finas de limo o arcilla) en las llanuras onduladas.
En los momentos en los que el mar alcanzó mayor
nivel se formaron playas en el interior de la
llanura costera del golfo de México y sobre las
laderas de las montañas situadas frente al océano
Pacífico; por otra parte, la bahía de Chesapeake y
muchos otros antiguos valles fluviales inundados que
se extienden a lo largo de la costa atlántica, desde
Georgia hasta Connecticut, son el resultado de
periodos de descenso del nivel del mar.
Clima
Por lo
general, las temperaturas disminuyen desde el sur
hasta el norte; sin embargo, en verano, la mayor
duración de los días compensa, en parte, esta
disminución de temperatura. Por el contrario, en
invierno, la presencia de días más cortos en el
norte exagera el efecto del ángulo bajo de los rayos
solares, creando una gran amplitud de temperaturas
desde el sur hasta el norte. Los bosques usan mucha
energía solar para evaporar agua; por consiguiente,
los estados húmedos del este de Estados Unidos, que
presentan una buena cobertura vegetal, no son tan
cálidos como los secos desiertos del oeste,
desprovistos de vegetación. Los océanos y los lagos
moderan las temperaturas y las áreas montañosas son
algo más frescas durante el día y mucho más frías
por la noche que las tierras bajas de los
alrededores.
El régimen
de precipitaciones es, en gran parte, consecuencia
de la interacción del viento y la topografía. Dos
características de la circulación atmosférica global
son especialmente destacadas para Estados Unidos: la
primera es una corriente de aire débil y moderada,
pero persistente, procedente de las capas altas de
la atmósfera. Esta subsidencia es parte del ciclo de
convección global que comienza con la elevación de
corrientes de aire cálido y húmedo cerca del ecuador;
el aire pierde humedad cuando se dirige hacia la
atmósfera superior y hacia los polos. A una latitud
de 30º norte el aire empieza a descender, provocando
un tiempo caluroso y seco en el sur de Estados
Unidos, especialmente en verano.
El otro
hecho destacado de la circulación atmosférica es la
corriente en chorro, una zona cambiante de vientos
rápidos que se desplazan, por lo general, de oeste a
este a gran altura sobre la superficie terrestre. El
curso de la corriente en chorro determina en gran
medida las condiciones atmosféricas en la superficie.
En verano, la corriente atraviesa el país a la
altura de la frontera con Canadá, mientras que en
invierno se desplaza a la latitud del estado de
Oklahoma.
Las
características del tiempo a escala regional están
íntimamente asociadas con la posición que ocupa
durante las diversas estaciones la corriente en
chorro y el paso de los frentes. Las lluvias
torrenciales son más comunes cerca del golfo de
México; los tornados suceden en el centro de Estados
Unidos, donde las masas de aire canadienses y del
golfo chocan, a menudo, de forma violenta. Los
huracanes se forman a finales del verano en las
zonas cálidas del océano Atlántico y se desplazan
hacia los estados del sureste en otoño.
El rápido
enfriamiento del aire procedente del golfo de México
provoca fuertes nevadas durante el invierno en el
este de Estados Unidos y las brisas locales en la
región de los Grandes Lagos incrementan este tipo de
precipitaciones. En enero, se da un tiempo de
intenso frío y escasa caída de nieve, a causa de que
las masas de aire del Atlántico no pueden penetrar
muy al norte en pleno invierno. Finalmente, las
ocasionales tormentas en la kona (costa oeste)
de Hawai durante el invierno son consecuencia de la
entrada de masas de aire procedentes del norte del
Pacífico que aprovechan el desplazamiento de la
corriente en chorro hacia el sur. El régimen de
lluvias habitual viene determinado por la presencia
de vientos alisios que causan precipitaciones sólo
en las laderas nororientales de las islas.
Ríos
y lagos
Los ríos del
este de Estados Unidos, como Hudson, Delaware,
Susquehanna, Potomac y Savannah, drenan regiones que
registran precipitaciones durante todo el año, y,
por tanto, son cursos fluviales caudalosos que
permiten la navegación y constituyen importantes
vías comerciales. Los del interior, como el Ohio,
Tennessee, Illinois y Mississippi, a menudo se
desbordan en primavera y su nivel disminuye en las
semanas más cálidas de finales de verano y durante
los meses de nieve en el invierno. Se ha llevado a
cabo alguna regulación en el cauce de estos ríos
para evitar las inundaciones a través de un sistema
de embalses y diques costoso y polémico. El deshielo
de la nieve de las montañas Rocosas es el principal
aporte de agua en los ríos que fluyen hacia el este
como Missouri, Platte, Arkansas y Río Grande, y los
que fluyen hacia el oeste como Colorado, Sacramento,
Snake y Columbia en la parte occidental de Estados
Unidos. La mayor parte de los ríos pierden caudal a
medida que se alejan de las montañas; algunos, como
el Colorado, están regulados mediante embalses cuyas
aguas se desvían para consumo urbano y agrícola de
forma que su cauce apenas llega al mar. En Alaska,
el Yukón domina el sistema fluvial.
Los cinco
Grandes Lagos —Ontario, Erie, Hurón, Michigan y
Superior— ocupan una serie interconectada de cuencas
de modelado glaciar que en conjunto forman una gran
arteria de transporte. Los glaciares también dejaron
decenas de miles de pequeños lagos por todo el
noreste de Estados Unidos, la parte superior del
Medio Oeste y la mayor parte de Alaska. Entre los
más grandes están Champlain, Winnipesaukee y Cayuga
en el noreste y Winnebago, Red y Mille Lacs en el
Medio Oeste. El Gran Lago Salado de Utah y muchas de
las cuencas saladas más pequeñas de los estados
montañosos son los restos de lagos mayores del
periodo glacial. Gran parte de los acuíferos
subterráneos, especialmente los de las Grandes
Llanuras, son también vestigios de un pasado más
lluvioso
Suelo
Se puede
dividir Estados Unidos en cinco grandes regiones
edáficas, formadas como resultado de la acción del
clima y de los procesos de erosión, sedimentación y
acarreo glaciar: los molisoles profundos y negros en
el centro del continente (el territorio más fértil
del país), en el área que se extiende desde el oeste
de Illinois hasta Nebraska y ambas Dakotas; los
suelos rojos lixiviados del sureste y las montañas
de la costa oeste; los espodosoles gruesos y ácidos
en el noreste de Estados Unidos y en las partes
altas de las montañas occidentales; los alfisoles
grises o marrones moderadamente fértiles que se
encuentran alrededor de los Grandes Lagos, al sur de
las Grandes Llanuras y en el valle central de
California; y los aridisoles secos y salados en el
desierto del suroeste.
Además de
estas extensas formas genéricas encontramos las
particularidades geológicas locales, como los
vertisoles de arcilla negra y los histosoles
orgánicos, compuestos de turba y lodo orgánico, que
se encuentran en lugares pantanosos como los
Everglades de Florida o los pantanos de Minnesota.
Recursos
naturales y protección medioambiental
El clima de
Estados Unidos es favorable a diversos cultivos y
productos forestales. El Corn Belt, región que se
extiende desde el oeste de Ohio hasta el centro de
Nebraska, es la extensión más grande de terreno
cultivable en el mundo. También cuenta con
yacimientos significativos de minerales importantes,
entre los que se incluye más de un quinto del carbón
mundial. A pesar de esta riqueza, no puede producir
todos los recursos necesarios para su gran economía
industrial; el país importa el 80% de aluminio,
cromo, cobalto, magnesio, platino, asbesto, estaño y
tungsteno. Estados Unidos ahora produce el 65% de su
consumo de petróleo, pero los nuevos descubrimientos
del interior tienden a ser pequeños y costosos de
explotar.
La erosión
ha causado la pérdida de más de un tercio de la capa
superficial del suelo. La moderna maquinaria pesada
puede ahora reparar los barrancos y otros escarpes
habituales en la década de 1930, pero la pérdida de
suelo es todavía elevada en algo más de la mitad del
terreno cultivable de la nación por efecto de la
erosión.
A pesar de
estas tendencias, y gracias a las regulaciones
gubernamentales, la contaminación del agua ha
disminuido considerablemente durante la década de
1970; la reforestación es mayor que el número de
talas en la mayor parte de las regiones, y numerosas
áreas se han acotado para crear reservas de fauna y
parques nacionales. La lluvia ácida, la eliminación
de residuos tóxicos, el suministro de agua y el
cambio climático son las principales cuestiones
medioambientales.
Flora
En la época
en que los europeos empezaron a asentarse en el
actual Estados Unidos, los bosques cubrían la mitad
de su territorio; hoy sólo abarcan el 25% de la
superficie. Del mismo modo, la colonización del
continente ha causado la pérdida de pastos y de
otras especies naturales.
En el norte,
Alaska es una tundra desolada y azotada por los
vientos, una región de líquenes, musgos, arbustos
bajos resistentes y plantas de flor; en el interior
y en el sur, crecen cultivos estacionales y ciertos
árboles pueden sobrevivir; unas pocas especies de
árboles de hoja de aguja, sobre todo piceas y abetos,
dominan un vasto bosque siempre verde, apareciendo
también en áreas rocosas cubiertas de líquenes y
pantanos cubiertos de hierbas, donde se entremezclan
con álamos temblones cortados con señales de fuego.
Este bosque, conocido como la taiga, se extiende por
el sureste del interior de Alaska y surge de forma
aislada en el norte de Nueva Inglaterra y en la
región de los Grandes Lagos. Al sur de la taiga se
desarrolla un bosque mixto que contiene árboles de
hoja de aguja y hoja ancha como pinos, arces, olmos,
abedules y robles, así como nogales americanos,
hayas y sicomoros. Este tipo de bosque cubría la
región que rodea los Grandes Lagos y el este cuando
llegaron los colonizadores europeos.
Todavía más
al sur, el bosque alcanza su máxima diversidad: el
Parque nacional de las Grandes Montañas Humeantes
(Great Smoky Mountains), que se extiende por el
oeste de Carolina del Norte y el este de Tennessee,
contiene más especies de árboles que todo el
continente europeo. La zona del golfo de México es
más calurosa que esta área montañosa, pero sus
llanuras y colinas bajas no albergan un bosque tan
complejo; además, los suelos arenosos y los veranos
calurosos propician fuegos, que suprimen los robles
y otras especies de madera noble y favorecen los
pinos de rápido crecimiento que hoy representan el
mayor recurso forestal de la nación. Otras especies
propias de esta zona son magnolias, pacanas,
eucaliptos y tupelos; un número de especies
subtropicales y tropicales crecen en el sur de
Florida. A lo largo de la costa del golfo de México
las zonas pantanosas de sal y las gramíneas de
ciprés y mangle ayudan a proteger la costa contra el
viento y las olas.
La
diversidad de los bosques también decrece al oeste
de los Apalaches; en primer lugar, las piceas de las
zonas elevadas de las montañas, los abetos y los
fresnos desaparecen y, además, disminuyen las
precipitaciones en cantidad y regularidad, por lo
que los incendios se hacen más frecuentes. Los
exuberantes bosques de madera noble de las zonas
bajas del valle del Mississippi poco a poco se
reducen en tamaño y complejidad. Los bosques de
roble y nogal americano dan paso a zonas aisladas de
roble y a praderas de hierbas altas, las cuales,
antes de ser cultivadas, ocupaban el actual Corn
Belt (‘cinturón de maíz’) desde Indiana hasta el
este de las Grandes Llanuras.
Hacia el
oeste el clima es todavía más seco, y las hierbas
altas verticillium albo-atrum producen una
grama más corta y una extensión de la gramínea del
norte. Las hierbas del norte de las Grandes Llanuras
crecen sólo durante el verano corto y florecen a
finales del mismo o comienzos del otoño. Por
contraste, las hierbas del sur de esta zona crecen
rápidamente en primavera, florecen pronto y luego se
mantienen inactivas durante los veranos calurosos y
secos. La artemisa en el norte, el mezquite y el
enebro en Texas son característicos de los prados
más pobres.
Las montañas
Rocosas y otras cordilleras interrumpen la
transición gradual a una auténtica vegetación
desértica y los árboles son abundantes en las partes
más bajas y medianas de las laderas; los pinos y
enebros dominan en el piedemonte, dando paso a
álamos temblones, abetos y piceas en las partes más
altas; por encima de esta zona está la verdadera
tundra. Los desiertos de las partes bajas llenos de
arbustos alternan con montañas cubiertas de árboles
(y en ocasiones tundra o neveros) a través de todos
los estados montañosos y en el interior de los
estados cercanos al Pacífico. El valle de la Muerte,
que se encuentra por debajo del nivel del mar, es
uno de los muchos terrenos bajos prácticamente
estériles. La vegetación en estas regiones comprende
especies como artemisa, enebro, piñón, hierbas,
mezquite, zygophyllaceous y yuca; los
“bosques” de cactus que forman una imagen típica de
los desiertos se encuentran en realidad en las
laderas de las alineaciones montañosas del desierto
de Mojave en el sur de Arizona y California. Sobre
la más alta pero todavía relativamente seca meseta
del Colorado crecen los pinos ponderosa y piñonero.
Los veranos
calurosos y secos y los inviernos templados y
húmedos de la costa del sur de California producen
una característica vegetación arbustiva conocida
como chaparral; en esta zona, las plantas se han
adaptado a los inviernos lluviosos, los veranos
secos, los incendios del otoño y los suelos de poca
profundidad. Más al norte, en las laderas
occidentales de las cordilleras Costeras y sierra
Nevada, la estación lluviosa del invierno es más
larga y los bosques de secuoya y secuoya gigante son
frecuentes. Todavía más al norte, en la parte
occidental de Oregón y en Washington, aparece un
auténtico bosque lluvioso: abetos, abetos Douglas,
tsugas, cedros, piceas y pinos, cada especie
ocupando su propia zona climática de altura; esta
zona forestal es la segunda más rica de la nación.
Los bosques costeros de Alaska tienen menos especies
que los ricos bosques lluviosos al sur pero un
crecimiento más rápido que la taiga en el norte.
El
aislamiento y la interacción de sus montañas y los
húmedos vientos alisios condicionan la vegetación
natural de Hawai.
Fauna
En las áreas
árticas y las regiones montañosas de tundra viven
marmotas, ardillas de tierra, peces de aguas frías
como tímalo y trucha común, y algún que otro oso.
Las aguas costeras de Alaska son el hábitat de
grandes mamíferos, entre los que se encuentran la
morsa y la foca de piel. El caribú y el alce
permanecen los veranos en la tundra pero se
desplazan a los bosques de coníferas durante el
invierno. En los bosques de madera noble del este de
Estados Unidos viven alces, osos negros, ciervos,
zorros, mapaches, mofetas, ardillas y una diversidad
de pájaros pequeños. A lo largo de la costa del
golfo de México viven pájaros más grandes y
coloridos como el pelícano, el flamenco y el martín
pescador verde; también existen ejemplares de caimán
americano, peces de agua cálida como el pez gato y
serpientes venenosas.
El bisonte
está asociado por lo general a las praderas, aunque
de hecho una vez ocupó la mayor parte del este de
América del Norte antes de que la caza estuviera a
punto de exterminarlo; ahora sólo vive en cautividad
o en áreas protegidas. Tuzas, conejos, perrillos de
las praderas, turones de pies negros, hormigas y
otras criaturas que hacen madrigueras son los mejor
adaptados a las praderas. Los estados montañosos
occidentales, sobre todo Alaska, son el último
refugio en Estados Unidos de los grandes animales de
caza mayor: alce, berrendo, alce americano, ciervo,
muflón de las rocas, cabra montesa, lobo gris y, en
unas pocas áreas remotas, oso pardo. El oso
americano, el carnívoro más grande de América del
Norte, vive en Alaska. Los desiertos tienen pocas
plantas y una fauna diminuta: ratas canguro,
lagartos y una amplia gama de pájaros son los
animales característicos en estas duras regiones.
Los animales de Hawai engloban muchas especies
endémicas; el único mamífero autóctono de este
estado es el murciélago.
Temas
medioambientales
Al abarcar un
amplio espectro de latitudes, los Estados Unidos
abarcan docenas de tipos de vegetación, formaciones
geológicas y zonas ecológicas. La enorme superficie
y la variedad de los paisajes siempre han satisfecho
las necesidades de la población, pero el crecimiento
de ésta, que además goza de uno de los niveles de
vida más elevados del mundo, está agotando los
recursos naturales. El agua dulce, por ejemplo,
escasea en los áridos estados occidentales, donde
tiene importancia la agricultura de regadío. Se han
construido muchas presas y prácticamente todos los
ríos importantes han sido embalsados o modificados
de alguna manera, pero la conciencia medioambiental
ha impedido mayores aprovechamientos y desvíos de
las corrientes. Además, la sobreexplotación de los
suelos cultivados en todos los Estados Unidos está
haciendo que sufran una fuerte erosión y que se
agoten. La mayor parte de las vías de agua están
contaminadas con productos químicos agrícolas, si
bien se ha cambiado hace pocos años la utilización
de pesticidas muy tóxicos por una serie de programas
integrados para gestión de las plagas. Las minas de
cobre y de carbón a cielo abierto y los
procedimientos tóxicos para procesar metales, han
tenido unos efectos notablemente nocivos y de amplia
presencia sobre la fauna silvestre y el paisaje. El
desarrollo urbano continúa transformando en
pavimento a algunos de los campos y huertas más
ricas del país.
Prácticamente todos los bosques originales de los
Estados Unidos han sido talados, excepto los que se
encuentran a grandes altitudes o en las localidades
más remotas, además de algunas zonas mantenidas para
la posteridad como los parques de secuoyas en
California. El Servicio Forestal nacional o
compañías privadas cuidan de grandes extensiones de
bosques de coníferas para hacer talas periódicas.
Los desmontes masivos han traído consigo la pérdida
de suelo, los deslizamientos de tierra y la
degradación de los hábitats acuáticos. El destino
que tendrán las pocas zonas naturales que quedan de
estas zonas arboladas es motivo de arduas disputas
políticas.
Los Estados
Unidos tienen una gran variedad de hábitats con su
correspondiente biodiversidad. No obstante,
prácticamente todos los hábitats naturales han sido
alterados de forma significativa y algunos, como las
praderas nativas de hierba alta, se han extinguido o
se está muy cerca de que ello ocurra. Entre otros
hábitats amenazados figuran determinados tipos de
desierto, bosques antiguos, comunidades de dunas de
arena y humedales, desde los estuarios de la bahía
de Chesapeake hasta las marismas boscosas del
noroeste.
En 1872, los
Estados Unidos establecieron el primer parque
nacional del mundo, el Parque nacional Yellowstone.
Además de los numerosos parques nacionales, el
Gobierno gestiona un sistema de monumentos
nacionales, zonas de recreo, zonas de gestión de la
fauna silvestre, y refugios para la fauna silvestre.
El sistema de gestión de parques nacionales ha
sobrepasado su presupuesto en los últimos años y
ahora se cobran derechos en muchos lugares para
contribuir al mantenimiento de estos parques. Aun
así, la utilización pública de los parques continúa
en aumento y muchos de ellos se enfrentan al exceso
de visitantes, la contaminación y la erosión.
Existen organizaciones no gubernamentales,
especialmente Nature Conservancy y Trust for Public
Land, que han adquirido mucha importancia en la
conservación del hábitat natural. En total, el 13,1%
(2000) del territorio está protegido, la mayor parte
dentro de las propiedades federales de los estados
occidentales y Alaska.
Desde
mediados de la década de 1970 se ha establecido una
mayor conciencia sobre la conservación de la energía
en los Estados Unidos. La mayoría de las comunidades
tienen estrictos códigos municipales para la
conservación de la energía y se ha reducido
significativamente el crecimiento en la demanda. En
California y en el cálido suroeste existen grandes
turbinas de viento e instalaciones de energía solar,
aunque su contribución al suministro total de
energía todavía es ínfimo. Las plantas térmicas de
carbón producen más de la mitad de la energía del
país. Otras fuentes importantes de energía son la
hidroelectricidad, en el Pacífico noroccidental
sobre todo, y la energía nuclear, que tiene mayor
presencia en el noreste. Pero la oposición pública,
los elevados costos de construcción y la amplia
difusión que tuvieron accidentes como el de Three
Mile Island en 1979, han detenido el avance del
sector de la energía nuclear, impulsada en los años
cincuenta.
A pesar de
las medidas para la conservación de la energía, los
Estados Unidos continúan siendo el mayor consumidor
de energía del mundo, además de ser el mayor emisor
de gases con efecto invernadero. Aproximadamente la
mitad de la contaminación del aire proviene de la
industria y el resto pertenece a los gases
expulsados por los vehículos. La contaminación
urbana del aire está regulada por el Acta federal
sobre el Aire Limpio y algunos estados tienen
regulaciones incluso más severas. Todo ello ha
contribuido a una mejora en los niveles de
contaminación del aire con respecto a la década de
1970, si bien el constante crecimiento en el número
de automóviles amenaza con la pérdida de estas
mejoras. Bajo el Protocolo de Montreal, los Estados
Unidos han frenado sus enormes emisiones de
clorofluorocarbonos (CFC), que contribuyen a la
destrucción de la capa de ozono y al calentamiento
global.
Los Estados
Unidos han firmado y ratificado el Convenio sobre el
Patrimonio de la Humanidad así como diversos
acuerdos medioambientales internacionales relativos
a contaminación atmosférica, Tratado del Antártico,
cambios climáticos, especies en peligro de extinción,
cambios medioambientales, vertido de residuos al
mar, vida marina, prohibición de realizar ensayos
nucleares, capa de ozono, contaminación naval,
madera tropical (1983), zonas húmedas y caza de
ballenas. Hay 47 reservas de biosfera bajo el
programa El Hombre y la Biosfera de la Organización
de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia
y la Cultura (UNESCO). Los Estados Unidos cooperan
con Canadá en numerosos proyectos de conservación, y
está previsto el establecimiento de un parque
transfronterizo entre Estados Unidos y México.
|